
¿Quién puede afirmar si ese que tienes delante y grita su inocencia es o no culpable?

¿Acaso los artístas no fríen croquetas? De lo más sublime y celestial a lo más vulgar, sabroso y cotidiano.

Los hilos del Demiurgo atraviesan el lienzo y toman forma y comienzan a recrear una nueva realidad. El mundo de las ideas ocupando el mundo de lo concreto en una red interconectada que pone todas esas ideas en común y es capaz de crear otras nuevas.

Y la idea tomó forma humana y lo arrojó sin más desde el lienzo, para ocupar ese espacio y dominarlo, y hacer revoluciones, destronar reyes, derrocar regímenes, arrasar regiones enteras. Pura potencia de superhombre que bien podría quedar en poco más que nada.

El mundo de las ideas se abre camino a través del lienzo. Y así, con suma violencia, las ideas irrumpen en el espacio y lo transforman. Se arraigan como las raíces, trepan como las enredaderas. Todo lo llenan, lo ponen todo patas arriba, hasta que se asientan y nos permiten Comprender el nuevo orden impuesto por ellas.